Todos los doctores, el Doctor…

•abril 10, 2010 • Dejar un comentario

A veces los fans de la ciencia ficción, fantasía y demás, somos víctimas de omisiones. Los canales y las empresas que distribuyen tal película o serie (o que editan libros) deciden que cierto material no es interesante, y nos privan de conocer personajes o historias que en otras partes del mundo tienen millones de seguidores.

Así es que en Argentina, entre otras cosas no pudimos ver en el cine muchas películas de Star Trek, no conocimos ninguna serie Ultra posterior a UltraMan y Ultrasiete y la injusticia final, se nos negaron décadas de esa franquicia invulnerable que es Doctor Who.

Doctor Who, para aquellos que aún no lo conocieron, es la serie televisiva de ciencia ficción más larga de la historia, mucho más que Star Trek en sus distintas encarnaciones y anterior a la famosa franquicia. Pero claro, al ser británica Doctor Who es mucho menos conocida en algunas partes del mundo.

La serie comenzó con fines educativos/históricos y con bajo presupuesto mostrando un anciano que viaja en el tiempo acompañado por su nieta y dos docentes. Al poco tiempo, la parte educativa se veía opacada por los distintos aliens, monstruos, y paradojas temporales que poblaban los distintos seriales.

Cuando el actor protagónico decidió retirarse en el medio del éxito, se introduce un elemento fundamental en el programa, la regeneración. Cuando un Doctor muere, vuelve con una nueva personalidad y un nuevo cuerpo, es decir con otro actor.

Con ese gran recurso, la serie se ha renovado a lo largo de muchos años. Cada encarnación del Doctor tiene sus fans, aunque el más famoso y querido de los clásicos sea el cuarto Doctor, Tom Baker.

La serie tiene dos etapas, la clásica entre 1963 y 1989 con los siete primeros doctores. Y la nueva, que comenzó en el 2005 y que sigue hasta ahora. Hasta el año pasado, estaba a cargo de la serie como productor y guionista Russell T. Davies, famoso por ser el creador de Queer as Folk.

Es imposible encarar desde aquí una cronología de todas las aventuras de Doctor who, ya que además de todo lo filmado para tv, hay un inmenso universo expandido. El propósito de este post es sólo recomendarles que le den una oportunidad a esta serie. Acaba de empezar la quinta temporada de la nueva época, con un Doctor, el Onceavo. Lo interpreta un actor prácticamente desconocido llamado Matt Smith. Su primer capítulo se estrenó el sábado pasado, 3 de Abril. Es una oportunidad ideal para empezar de cero,  y ver toda la serie moderna, que se ve bastante rápido. Es la extraña y efectiva combinación de la tradición y la modernidad: un personaje con toda una historia detrás, más efectos especiales y guiones actuales y de calidad. Cualquier consulta sobre como buscar la serie, se pueden dirigir a los amigos del foro de Doctor Who en español.

Bueno, nos vemos en la próxima entrada. El Nerdómetro sigue funcionando.

La dura vida del cantante de animé

•abril 2, 2010 • Dejar un comentario

A veces el destino nos juega malas pasadas. Supongamos que queremos ser arquitectos, pero triunfamos como dueños de una cadena de supermercados. Nos va bien, pero no terminamos haciendo lo que queremos. Bueno, este post va dedicado a gente que triunfó en la música, pero no en lo buscado, sino en un nicho impensado: el animé. Artistas que soñaban con la fama y el éxito, y son celebridades sólo para un reducido grupo de fanáticos, que los siguen desde distintas partes del mundo. El muestrario incluye cantantes de distintas nacionalidades. Empecemos.

Ichiro Mizuki: Una leyenda viviente. El Sandro del anison. Este grande intentó una carrera como baladista, dentro del enka, el género musical tradicional de Japón. Pero su verdadera fama la encontró interpretando ese clásico que estará siempre en nuestros corazones:

Después de Mazinger Z, su vida cambió para siempre y ha interpretado música para animé

tokusatsu

y videojuegos relacionados durante las cuatro décadas siguientes. Generalmente, se lo convoca cuando el proyecto necesita una canción “retro”, muchas veces baladas. Sus colegas pasados y actuales lo respetan como el “Aniki” (hermano mayor) e incluso guía a las nuevas generaciones, siendo miembro fundador de JAM Project, famoso grupo que abandonó poco después. Ha dado vuelta el mundo dando shows con sus canciones más famosas. El más grande, sin dudas.

Akira Kushida

Si Mizuki es Sandro, su compatriota sería una especie de Sergio Denis. Un poco más bizarro y definitivamente instalado sólo dentro del fandom. Kushida comenzó en los ’70, también dentro de la música pop comercial. Pero encontró lugar como cantante de animé y de tokusatsu (live action de género fantástico).

Generalmente, sus canciones más famosas pertenecen a la década de los ’80. Particularmente las compuestas para la trilogía Space Sheriff de la Toei (Gavan, Shaider, Sharivan) tiene un pegadizo sonido disco.

Todavía en actividad, suele grabar canciones para las actuales series Super Sentai (el original de los Power Rangers).

Es muy popular en países como Brasil, donde ya cantó para varios eventos otakus. La última vez que actuó en ese país, apareció en los titulares del diario digital más importante, Globo.com.Hace poco hizo una mini gira por Centroamérica, actuando en eventos auspiciados por las embajadas de Japón de dichos países. Es famoso por la energía de sus interpretaciones en vivo.

Eizo Sakamoto

Cantante de heavy metal, comenzó su camino a la fama con la banda japonesa Anthem, conocida por los metaleros del mundo todo. Pero lo que lo conocó en el ojo de los otakus fue su banda Animetal, donde homenajea la música de animé y tokusatsu al mejor estilo heavy metal ochentoso. Animetal sacó 8 discos entre 1996 y 2006, uno mejor que el otro.

Ahora solista, sacó a fin de año dos discos: Eizo Japan 1 y 2, donde se mantiene el estilo y espíritú de los covers otakus metaleros. Dio un show memorable en Buenos Aires en el 2008, y nos visitará en Abril, dentro del evento Anime Legends. Si pueden, no se lo pierdan.

Capitán Memo

Memo Aguirre es un músico chileno que fue a probar suerte a Estados Unidos. Tocó en las calles y en los bares, hasta que fue contratado para componer, arreglar e interpretar versiones de castellano de un gran parte de los dibujos animados emitidos en Latinoamérica entre fines de los ’70 y principios de los ’80.

Aguirre trabajó muchas veces con Shuki Levy, socio-amigo de Haim Saban . El dúo de Levy-Saban hizo muchas cortinas televisivas  hasta que se pegarla adaptando series televisivas japonesas y convirtiéndolas en los Power Rangers.

Memo, con menos suerte, volvió a Chile, grabó dos discos con versiones nuevas de sus viejos éxitos, y recorre Latinoamérica, dando shows en convenciones y en pubs. Tiene un grupo de fans reducido pero leal.

Bernard Minet

En un arranque de honestidad intelectual, no voy a explayarme demasiado en este caso ultra-bizarro, sino que los voy a ilustrar con esta maravilla audiovisual:

Para entender quién es, y porque figura en este posteo, los envío al blog de la queridísima Malena Baños Pozzati, el ya célebre Que Planeta Generoso.

Nos vemos en la próxima entrada. Prometo volver a postear con regularidad (aproximadamente, una vez por semana) y convertir a este modesto blog en el punto de referencia nerd que debió ser desde un principio. Bueno, quizás es demasiado ambicioso. Hasta pronto, y recuerden, las agujas del Nerdómetro siguen activas.

Super Robot Taisen: Mazinger , Macross, Gundam y Evangelion juegan al TEG

•octubre 6, 2009 • 5 comentarios

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Todo fan del animé y áreas relacionadas sabe que su peor obstáculo es el desconocimiento del idioma japonés. Y no hay ámbito donde se vea más dicha dificultad en los videojuegos. Cientos de juegos de todas las épocas, sobre todo los que requieren leer textos como los RPG, permanecen fuera de nuestro alcance. Hay una sola excepción a la regla: un género de juegos que pueden ser manejados con un poco de intuición, los juegos de estrategia por turnos.

Sin demasiada popularidad fuera de Japón y destinados siempre a las consolas hogareñas y portátiles, se juegan como si fueran juegos de mesa similares al Risk, TEG y demás. Si bien hay muchas variantes, y se puede pensar que son los más buscados por los fanáticos de los conflictos bélicos históricos (que los hay) hay un fenómeno dentro del género que interesa a este blog: la franquicia Super Robot Taisen, conocida en Occidente como Super Robot Wars.

SRW consiste nada menos que en el crossover definitivo del animé: los personajes de docenas de series a lo largo de casi dos décadas han coincidido en sus distintas versiones y secuelas. Como su nombre lo indica, los protagonistas son los robots, en sus dos categorías: Super robots (Mazinger y demás hijos gigantes de Go Nagai más otras creaciones de los ’70 como Combattler V y Raideen) y Real Robots, los que tienen proporciones más cercanas a las humanas entre los que se destacan las distintas encarnaciones de la saga Gundam.

Como casi todas las grandes ideas, la franquicia nació con toda modestia. Su primera versión fue un juego para Game Boy en las épocas en que todavía era en blanco y negro.

La división de videojuegos del gigante nipón de los juguetes Bandai, Banpresto, aún estaba en sus primeras épocas y sus juegos que solían basarse en franquicias populares todavía eran de una calidad media en el mejor de los casos.

Desde aquél primer juego con unos pocos personajes como Mazinger Z, Gran Mazinger y algunos Gundams, la saga se expandió a casi todas las consolas importantes de videojuegos que han salido en Japón desde entonces. En especial en las distintas versiones de Game Boy y para Super Famicom.

Con el tiempo, cada secuela ganaba no sólo en complejidad de gráficos, sino de historia. Actualmente, se esperan al menos dos años desde que una serie finaliza su emisión para evitar que los jugadores se encuentren con algún spoiler. Siempre los guionistas buscan combinar los momentos más importantes de cada animé participante con una historia original que involucre cada uno de los distintos universos.

Hace diez años que el hogar predilecto de la franquicia son las consolas Playstation 1 y 2. Hay tantos seguidores  dentro y fuera de Japón esperando con ansiedad cada lanzamiento, que pueden lograr pequeños milagros. En 2008, Super Robot Taisen Z fue el primer juego de la alicaída Playstation 2 en muchos meses entre los 10 videojuegos más vendidos.

Que quede claro que el encanto de estos juegos no se limita sólo a la nostalgia. Las series modernas más importantes del animé con mechas se han ido incorporando a los distintos juegos: Nadesico, Evangelion, Patlabor y se espera dentro de poco a Gurren Lagann.

Aunque el desconocimiento del idioma japonés atenta un poco contra el disfrute absoluto de los juegos, muchos fanáticos aprendieron a controlarlo gracias a guías de Internet y al sencillo menú de opciones que es la base del género. Con los años, algunos fans pudieron subtitular al inglés algunos juegos de la saga, ya que la interminable lista de empresas que aportan sus personajes hace imposible llegar a un acuerdo para editar Super Robot Taisen en otros países.

Sólo las versiones que incluyen creaciones originales de Banpresto, Super Robot taisen original Generations 1 y 2 para Game Boy advance fueron editadas en Estados Unidos y otros países. Esta división de la franquicia tiene, además, una versión para Playstation 2, una serie de OVAS y un animé para tv.

Espero haberlos interesado en este universo fascinante. En otro momento será el turno de otros juegos de estrategia por turnos con personajes de culto, y de algunos derivados curiosos de Super Robot Wars. Pero dejemos aquí, antes que la aguja del Nerdómetro se descontrole…

Top 5: los hijos bobos del cine fantástico argentino

•septiembre 16, 2009 • 2 comentarios

Llegó hace poco a nuestras manos el anuncio de una Muestra de Cine fantástico argentino.Lo interesante de la exposición es que se suele prestar muy poca atención al cine  fantástico hecho en nuestro país, quizás en parte porque es escaso y porque muchas incursiones han sido fallidas. Hablando sobre el tema con el amigo y periodista Fabio Blanco, coincidíamos en que, incluso en las épocas de esplendor de la industria cinematográfica argentina, siempre se le escapó a la producción del género. Países que en épocas parecidas contaban con presupuestos similares, sí le dieron mucha importancia, como Japón o México. Algunos films de nuestros vecinos, competidores en la exportación de cine a toda Latinoamérica, eran ultrabaratos pero no le temían al cine fantástico. Lo curioso es que las comedias y los melodramas de aquellas épocas, tanto mexicanos como argentinos,  tenían mucho en común.

Pero hay algo que siempre encontramos en el cine argentino: los elementos fantásticos usados en las comedias populares, generalmente usados en los vehículos de los cómicos de moda. A veces, algunos títulos son directamente explotation (o sea, hechos para lucrar con el éxito de otro film) también llamados cazabobos, como los clásicos productos infantiles que se hacían para las vacaciones de invierno y verano. Como una especie de confabulación latinoamericana, la tendencia también se observa en México con ejemplos notables como “La Nave de los Monstruos” o “La casa del Terror”. En la segunda, aparece el legendario actor Lon Chaney Jr. haciendo de hombre lobo por última vez enfrentando al famoso cómico Germán “Tin Tán” Valdéz, el hermano del famoso para nosotros Don Ramón del Chavo del 8. En Brasil tenemos títulos similares, siendo los más prolíficos el grupo de humoristas televisivos “Os Trapalhoes” quienes llegaron a filmar una exitosísima parodia de Star Wars, antes que ésta se estrenara en el país: “Os Trapalhoes na guerra os planetas”.

Sin más preámbulos, cinco modestos ejemplos de que podía llegar a pasar cuando productores ligeramente inescrupulosos intentaban lucrar con la ciencia ficción mal entendida (en estricto orden cronológico):

Che, Ovni (1968): Un cantante de tangos (Jorge Sobral) es secuestrado por unos extraterrestres que lo llevan a distintas partes de Europa. Por supuesto, su “cancha” y su “pinta” hacen que se gane la simpatía del jefe de la nave, el siempre presente Javier Portales, y seducir a la bella Marcela López Rey. Esta comedia absurda fue promocionada por un ardid publicitario que consistió en inventar un falso caso de abducción extraterrestre, que puso el tema en los medios periodísticos de la época. Saltó el fraude en el momento del estreno.

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Las Muñecas que hacen Pum! (1979): Este film de Gerardo Sofovich está un tanto olvidado, ya que cuesta verlo en tv hoy en día. Sátira para adultos del por ese entonces popular género de espías, nos muestra a dos organizaciones secretas enemigas y a una serie de robots de apariencia femenina que contienen explosivos en su interior. Los mismos son detonados al intentar un humano tener relaciones sexuales con los androides. Como sospechará el lector, la premisa servía a la necesidad de mostrar bellezas de la época en desnudos y situaciones íntimas. Podemos encontrar bellezas de la época como Silvia Pérez, Reina Reech o Carmen Barbieri, y el clásico elenco de actores secundarios del cine picaresco: Rolo Puente, Javier Portales y siguen las firmas. Julio de Grazia protagoniza parodiando al agente secreto que interpretaba en la exitosa saga de los Superagentes.

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Los Extraterrestres (1983): Tenemos el éxito sin precedentes de la maravillosa E.T. de Steven Spielberg. ¿Cómo logramos aprovecharnos del fenómeno si tenemos bajo contrato a los máximos actores cómicos de los ’80, Jorge Porcel y Alberto Olmedo? Fácil, encargamos un guión hecho a las apuradas, se lo damos al experto en quickies Enrique Carreras, mandamos a hacer un muñeco poco convincente y ya está. En algunos países este film se conoce como “la E.T. argentina”. Para superar la antológica escena de las bicicletas del original, en este caso el visitante del espacio exterior llamado Monguito hace volar al auto en que viajan Olmedo y Porcel. ¡Argentina potencia!

los extraterrestres

Los Matamonstruos en la mansión del terror (1987): Bajo semejante título se esconde una entrada más de la serie de la Brigada Z, que empezara en 1986 con “Brigada Explosiva”. Como los films anteriores “Los matamonstruos…” es protagonizada por un conjunto de cómicos de cierta popularidad en la televisión de fines de los ’80: Emilio Disi, Gino Renni, Alberto Fernández de Rosa y Berugo Carámbula. Bajo los habituales argumentos de científico loco, monstruos resucitados y demás, encontramos un elenco que combina ídolos como Carlitos Balá y personajes del momento como Paolo el Rockero y el Profesor Lambetáin. Además, cuenta con una de las últimas intervenciones fílmicas del recordado Nathán Pinzón, quien siempre figuró como una figura del género fantástico local, a pesar de sus pocos trabajos dentro del mismo.

matamonstruos

Las locuras del extraterrestre (1987): Así como sucedió con E.T., ALF fue tan popular en nuestras tierras que ameritó su propia versión local. El extraterrestre del título se llama Glut y se hace amigo de un niño mudo que no tiene con quien vivir. Golpes bajos y efectos especiales pobres se reúnen en este film protagonizado por esos incansables obreros de la actuación: Emilio Disi y Javier Portales. Para agregar un poco de color, vemos artistas importantes en el año en que fue filmada, como la troupe de Lucha fuerte y el cantante de cuarteto Carlos “La mona” Jímenez. A diferencia de las dos anteriores, no está editada en DVD.

las locuras del etGlut3

Este fue un breve repaso, que refleja en parte todo un modelo industrial de filmar películas rápidas para el consumo ídem. A pesar de ser despreciados por los expertos, siempre encontraremos gente que recuerda estos films con cariño, y quiere volver a verlos.

Si les interesa más información sobre estas películas y sobre el cine fantástico un poco más serio, este sitio es más que recomendable:

http://www.argentinasci-fi.com.ar/

Nerdómetro: Instrucciones de uso

•septiembre 12, 2009 • Dejar un comentario

Bienvenidos al Nerdómetro. La humilde intención de este blog es volcar, sin demasiado orden, información sobre todo tipo de material de culto, bizarro, geek, nerd, o el nombre que ustedes elijan poner. Ahora que es muy popular en Internet llamarse a sí mismo “friki” (como dicen los españoles) por bajar los capítulos de Lost o de otras series a minutos de su estreno, u “otaku” si uno vió mas de tres veces Dragon Ball Z completo, aquí intentaremos abrir un poco el espectro, y mostrar que hay infinidad de material para el que quiera buscar un poco más allá. Y a pesar del nombre de este espacio, no creemos que haya un estilo de vida nerd que alabar o defender, como ciertos “días del orgullo friki” que andan dando vueltas por ahí. Sólo vamos a hablar de lo que nos interesa: el cine, las series, los libros, los comics, la música. El resto está en cada uno.